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Un momento histórico para la izquierda

Un momento histórico para la izquierda

Alberto Garzón, candidat a les primàries d’IU a la presidència del govern, ens explica per què es presenta i què proposa.

Asistimos a un momento de emergencia social con desigualdades crecientes, con enormes injusticias contra las y los más débiles y con un sistema de gobierno basado en la corrupción generalizada. En definitiva, un país descompuesto económica y políticamente que es necesario cambiar. Por eso, más allá de la posición política en la que nos podamos encontrar cada uno y cada una, son tiempos de dar pasos al frente y de asumir nuevas responsabilidades políticas para cambiar esta realidad.

Yo participé en el 15M, en la calle y con la movilización social. Posteriormente, y como diputado por Málaga, he debatido con el ministro de Economía, de Hacienda o incluso el presidente del BCE. Y es en ese recorrido donde uno aprende y sufre que el Congreso está secuestrado. Y lo está porque las grandes decisiones que nos afectan se toman más allá del espacio público. Los diferentes gobiernos del bipartidismo han utilizado el Estado y sus instituciones como si fueran su cortijo. Por eso es necesario llegar a la Moncloa y expulsar a los mercaderes que están usurpando el poder popular. Pues no tenemos un verdadero presidente de gobierno, sino un director ejecutivo que sólo responde a sus accionistas. Ese es, en realidad, el principal problema: que mandan quienes no se presentan a las elecciones. Y si no conseguimos cambiar eso, no importará qué caras sean las que gobiernen porque todas ellas actuarán como meros siervos del poder económico.

La gente no entendería que ante una oportunidad histórica de derrocar al bipartidismo en unas municipales y autonómicas, la izquierda, el proyecto de cambio, camine fragmentado.

Necesitamos una alternativa de izquierdas para cambiar esta realidad. Necesitamos un gobierno de izquierdas por primera vez en la historia de este país y eso significa hacer una política económica de izquierdas, con un enfoque vinculado a los intereses de la mayoría social. Pero no debemos aportar sólo un cambio generacional en este país, en un momento en el que las generaciones más jóvenes vemos la política de una forma distinta. También debemos aportar bases económicas sólidas al cambio, para poner en marcha otras políticas que impugnen este sistema económico capitalista. Además, es necesaria la movilización social en todo momento. No se puede pretender transformar el país sólo a través de las elecciones, sino que es necesario contar con fuertes redes de organización de la sociedad civil que respalden los cambios institucionales y sean, asimismo, el verdadero motor de cambio.

Eso sí, las encuestas no nos pueden hacer caer en el repliegue interno. Todo lo contrario. Ahora toca adaptar IU al momento histórico que estamos viviendo. Hay que iniciar una nueva etapa en IU. Es necesario que todo nuestro potencial, todo nuestro saber hacer y todo nuestro bagaje institucional lo pongamos al servicio de la transformación. Así, junto a mucha más gente, estaremos en condiciones de iniciar un gran proceso constituyente que recupere la soberanía, que recupere la Democracia.

Nuestra tradición democrática nos obliga a defender el derecho a votar del pueblo catalán y de tantos otros pueblos a lo largo del Estado.

Es por eso que IU debe abrir puertas y ventanas e impulsar desde abajo grandes procesos de convergencia y unidad popular. Es necesario que todo el poder social que la sociedad civil organizada ha ido acumulando durante estos duros años de resistencia a las políticas del PP y del PSOE tome ahora forma y se transforme en candidaturas populares.

En este sentido las candidaturas de unidad popular municipales son una oportunidad. Unidas y unidos somos más fuertes. Es probable que este camino no esté exento de dificultades, si bien hay que dedicar toda la energía en superar los posibles obstáculos.

No podemos restar importancia a unas elecciones que deberían ser el inicio de un proceso constituyente. Si son unas elecciones en las que la mayoría social va unida a candidaturas ciudadanas, los resultados pueden manifestar el deseo del cambio y de transformación de este país. Y para eso hay que ser generoso y apostar por reunirnos en torno a un programa político, necesariamente de izquierdas, con unos procedimientos democráticos y siempre pensando en el interés de la mayoría de la gente. La gente no entendería otra cosa, la gente no entendería otra vez disputas internas, disputas de egos, disputas que siempre son diferentes en función de la ciudad. La gente no entendería que ante una oportunidad histórica de derrocar al bipartidismo en unas municipales y autonómicas la izquierda, el proyecto de cambio camine fragmentado.

IU defendemos un modelo de Estado federal, plurinacional, cooperativo y solidario que debe basarse en la libre y voluntaria adhesión.

Hay un punto final relevante en este marco de proceso constituyente. Este proceso también pasa por Catalunya. Nuestra tradición democrática nos obliga a defender el derecho a votar del pueblo catalán y de tantos otros pueblos a lo largo del Estado. El autogobierno es una máxima republicana. Ahora bien, desde IU defendemos un modelo de Estado federal, plurinacional, cooperativo y solidario que debe basarse en la libre y voluntaria adhesión a la forma política resultante de la creación del Estado federal. Un modelo basado en la cooperación horizontal, que permita una distribución homogénea del poder, superando la visión subordinada Administración central-Administración periférica, donde la diversidad plurinacional, plurirregional y plurilingüística de todo el Estado se gestione como un valor a defender y no como un problema. Sabemos que el autogobierno real no se consigue sólo a través de un procedimiento formal sino otorgando a la gente su libertad; esto es, la libertad de no pasar hambre, desempleo, miserias o necesidades. La lucha democrática está innegablemente unida a la lucha por la independencia respecto de la troika y del poder económico privado. Estas son las aspiraciones de nuestro modelo federal. Y no quepa duda, este modelo de país sólo se podrá llevar a cabo dándole voz a la gente para que decida qué modelo territorial y político quiere.

Autor/Autora

Alberto Garzón

Diputat d'IU per Màlaga

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