¿La última esperanza de México? Revisat per Revista Treball a . A la tercera fue la vencida y finalmente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el viejo candidato de la izquierda mexicana, se ha proclamado presidente de México A la tercera fue la vencida y finalmente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el viejo candidato de la izquierda mexicana, se ha proclamado presidente de México Rating: 0
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¿La última esperanza de México?

¿La última esperanza de México?

A la tercera fue la vencida y finalmente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el viejo candidato de la izquierda mexicana, se ha proclamado presidente de México. Para ello ha tenido que formar un nuevo partido, MORENA (Movimiento Regeneración Nacional), prescindiendo de la vieja estructura del PRD, y aplicar una constancia de enorme estoicismo. Las viejas recetas de los partidos del sistema y de cierto empresariado no han convencido a una población absolutamente desafecta al régimen. Hace 18 años, el panista Vicente Fox despertó la ilusión de muchos mexicanos al ser el primer presidente en 70 años de un partido diferente al PRI. Su presidencia no cumplió con las expectativas y resultó inocua. A Fox le sucedió otro presidente del PAN, Felipe Calderón, que inicia una sangrienta guerra contra el narcotráfico que se prueba catastrófica para el país. Con la vuelta al poder del PRI de Enrique Peña Nieto, a la inefectiva lucha contra el narco se le suma un reguero de escándalos de corrupción que indigna, si cabe, más, a un pueblo mexicano que cae en la desesperanza, cuando no en el cinismo. En los mandatos de esos tres presidentes, México sigue siendo un campeón de la desigualdad.

Antes incluso de llegar a la presidencia, no han faltado críticas para AMLO. El intelectual liberal conservador Enrique Krauze, director de la revista Letras Libres, afirmaba en un artículo del pasado 1 de julio que la victoria de López Obrador “podría augurar tiempos nublados para la libertad de expresión”. Otras voces han apuntado que las políticas de AMLO llevarían a la debacle económica del país, el debate en torno al nuevo aeropuerto de la Ciudad de México es revelador en este sentido. También se le ha acusado de una supuesta permisividad con el Narco. En definitiva, la política de AMLO sería la receta para convertir México en Venezuela. Especialmente sorprendente es que relevantes voces del empresariado alertaran sobre el peligro que supondría AMLO, invitando a sus trabajadores a votar por el derechista Anaya o por Meade, el candidato del PRI.

Este tipo de opiniones se fundamentan en libros como How democracies die, donde los profesores de Harvard Levitsky y Ziblatt mantienen que hoy las democracias ya no mueren fulminadas por un bombardeo al Palacio de la Moneda, sino por cambios legislativos paulatinos y continuos, que transforman lentamente el régimen democrático en uno más o menos autoritario. Hungría, Venezuela o Polonia serían ejemplos, según los autores. Conteniendo este libro varias hipótesis de interés, adolece de lo mismo que otros similares: describe bien los síntomas de la enfermedad y su resultado, la muerte de la democracia, pero no ofrece ningún tratamiento creíble. La misma credibilidad que han tenido para los mexicanos las voces advirtiendo que una victoria de López Obrador supondría iniciar el camino hacia el autoritarismo.

Sea como fuere, con más o menos convencimiento, México ha votado con más del 50% de los votos por López Obrador, dejando a más de 30 puntos al conservador Anaya. López Obrador y MORENA son conscientes de que, junto al votante convencido, buena parte de sus apoyos provienen de votantes escépticos que han votado contra de las coaliciones del PRI y del PAN, porque las mismas recetas y los mismos individuos ya no son convincentes. Tan poco convincentes como los augurios de autoritarismo que pregonan algunos.

Es tiempo ahora de que López Obrador y MORENA ilusionen al votante escéptico. AMLO ha empezado de manera esperanzadora, nombrando a un gabinete paritario y con nombres propios ilusionantes. Sin embargo, tendrá que prestar atención a determinados desafíos internos. Su coalición electoral incluye al partido ultraconservador evangelista Partido Encuentro Social (PES). El acuerdo con el PES no generó entusiasmo en varios sectores de MORENA y puede ocasionar conflictos en asuntos de importancia, como el de los derechos civiles de la comunidad LGTBI o en cuestiones como el aborto. Por otra parte, MORENA es un partido de reciente creación que ha acogido en sus filas a viejos miembros del PRI y del PAN. El control de algunos paracaidistas será esencial para no erosionar la imagen del gobierno.

Más allá de cuestiones de orden interno, será urgente concretar las medidas del programa. AMLO ha declarado que quiere situar en el centro de sus prioridades a los pobres del país, prácticamente el 50% de la población. En primer lugar, propone austeridad, una parecida a la de Julio Anguita y lejos de la practicada en Europa; pero tal vez sea necesario poner sobre la mesa una nueva reforma fiscal. Pese al moderado aumento en los últimos años, México es uno de los países de la OCDE con menor recaudación tributaria como porcentaje del PIB. A su vez, los ingresos petroleros del Estado han tendido a disminuir en importancia, pese a recientes repuntes.

Por otra parte, la pobreza en México se encuentra principalmente en el sur del país. En un interesante artículo en la revista Nexos, la economista Valeria Moy destaca que los programas de transferencias son insuficientes para combatir la pobreza. En sus palabras, son “necesarios para paliarla y quizás hayan servido para sacar a algunas personas de la pobreza (…). Pero no han servido como estrategia para mejorar las condiciones laborales de la población y, en consecuencia, romper el círculo de pobreza entre generaciones”. AMLO tendrá como desafío invertir en infraestructuras adecuadas en los Estados del sur que permitan actividades generadoras de riqueza.

López Obrador considera que el desarrollo económico y mayores oportunidades para los jóvenes contribuirán a reducir la violencia y el narcotráfico, pero se necesitarán también medidas a corto plazo. Consciente de la importancia del problema, López Obrador se ha comprometido a asumir personalmente el Mando Único de la seguridad. Asimismo, integrará todas las fuerzas policiales y militares, creando una Guardia Nacional. AMLO habló en campaña de la posibilidad de crear una amnistía para miembros del narcotráfico, propuesta que generó un fuerte debate. Tal medida puede ser controvertida, pero AMLO muestra la audacia necesaria para discutir de cualquier tipo de solución que pueda reducir los alarmantes niveles de violencia. Hasta ahora, los resultados de una política de seguridad basada únicamente en la fuerza han dejado más de 200.000 muertos en los dos últimos sexenios.

Una prístina gota de agua no puede limpiar un lodazal. López Obrador puede ser el presidente más honesto de México, pero toda la administración mexicana, desde el nivel más alto al más bajo, está contaminada. AMLO ha declarado que la honestidad de su gobierno liberará muchos recursos que escapan por las cañerías de la corrupción, pero falta saber qué mecanismos adoptará para conseguirlo. Introducir los sistemas de balances y equilibrios que consigan controlar esta epidemia, sin duda será uno de sus grandes retos.

El nuevo presidente mexicano es ambicioso y ha declarado que quiere seguir la estela de grandes presidentes de México, como Juárez o Madero. México se encuentra, sin duda, en una encrucijada, en la que se necesitará audacia y fortaleza para acometer una profunda reforma del sistema. Después del fracaso de los gobiernos panistas y priistas, AMLO representa la última esperanza para la democracia mexicana. El voto de una abrumadora mayoría de mexicanos ha silenciado a esas voces más críticas con López Obrador que con un sistema corrupto, violento y desigual. Ahora, AMLO y su gobierno deben conseguir que el Estado mexicano no se parezca a lo que es y se convierta en un Estado pacífico, transparente, honesto e igual para todos sus ciudadanos. Donde los demás han fracasado, confiamos en que López Obrador triunfe.

Autor/Autora

Txomin Martino

Politòleg

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