La oleada de crecimiento de los partidos verdes y sus límites Revisat per Revista Treball a . El pasado 28 de octubre, Los Verdes alemanes, Die Grünen, obtenían en las elecciones regionales de Hesse el 19.8% del voto, lograban incrementar su apoyo desde El pasado 28 de octubre, Los Verdes alemanes, Die Grünen, obtenían en las elecciones regionales de Hesse el 19.8% del voto, lograban incrementar su apoyo desde Rating: 0
Esteu aquí: Home » Europa » La oleada de crecimiento de los partidos verdes y sus límites

La oleada de crecimiento de los partidos verdes y sus límites

La oleada de crecimiento de los partidos verdes y sus límites

El pasado 28 de octubre, Los Verdes alemanes, Die Grünen, obtenían en las elecciones regionales de Hesse el 19.8% del voto, lograban incrementar su apoyo desde el 11.1% obtenido hace cinco años y empataban en resultado con el SPD, que, por el contrario, perdía un tercio de su electorado. Die Grünen se convertían así en los grandes triunfadores de la noche electoral, que también traía como circunstancia relevante la pérdida de apoyo, de más de diez puntos porcentuales, del otro gran partido y socio de gobierno regional de Die Grünen en Hesse, la CDU. Mientras que el SPD y la CDU sufrían electoralmente, Die Grünen batían marcas electorales históricas.

Dos semanas antes, en Baviera, Die Grünen también habían batido todas las expectativas alrededor de sus elecciones regionales, pasando del 8.6% de 2013 al espectacular 17.5% obtenido en las elecciones celebradas el 14 de octubre. Como en Hesse, el SPD sufría un desastre electoral, perdiendo en este caso la mitad de su apoyo, y la CSU se tenía que conformar con una amplia victoria, al obtener el 37.2% del voto, pero amarga y modesta considerando el 47.7% de las elecciones anteriores.

A estos resultados electorales se unen los datos procedentes de sucesivas encuestas, que describen tanto el crecimiento de Die Grünen a nivel nacional como el continuado debilitamiento de la CDU y, especialmente, del SPD. Como consecuencia, frente a un tiempo en que la atención de los medios a cuestiones de política europea se concentraba en el abundantemente descrito auge de la derecha radical y de la derecha radical populista, ahora cada vez es más frecuente la presencia en el debate público de intervenciones y artículos sobre la existencia de una ‘oleada verde’.

Que algunos partidos verdes están teniendo una evolución electoral y de apoyo en la opinión pública extraordinariamente positiva, es innegable. Pero una observación cuidadosa de este fenómeno invitaría también a cierta pausa antes de usar adjetivos muy grandilocuentes para describir lo ocurrido. ¿Está sucediendo en toda Europa? ¿Es un éxito extensible o trasladable? ¿En qué condiciones? El comportamiento electoral de los europeos se está mostrando lo suficientemente complejo como para abordar estas preguntas de un modo prudente.

Distintos partidos verdes han cosechado éxitos relevantes en otros países también, desde luego. Los partidos verdes en Bélgica en las recientes elecciones locales, los verdes de Luxemburgo en las elecciones parlamentarias de octubre de este año, o los verdes holandeses en las de marzo de 2017 son igualmente ejemplos de éxito electoral. Y, de modo interesante, como en los casos de Hesse y Baviera, tanto en Luxemburgo como en Holanda el ascenso de Déi Gréng y de GroenLinks coincide con un mal resultado de cristianodemócratas y socialdemócratas, situándose estos en mínimos históricos, en el caso luxemburgués, y con un mal resultado de conservadores y socialdemócratas, sufriendo estos últimos una completa debacle electoral, en el caso holandés.

Pero, realmente, esto sería lo más relevante que se podría mostrar en apoyo de la ‘ola verde’ (a no ser que se quieran forzar algo inadecuadamente los términos y los conceptos e incluir el caso islandés). Y es que, sin restar importancia a lo anterior, para ser prudente y no dejarse llevar por impulsos de actualidad, bastaría observar el resultado de las elecciones legislativas en la propia Alemania en fecha relativamente tan cercana como septiembre de 2017 –donde Die Grünen logró un muy pequeño aumento electoral–, el modesto resultado verde en Noruega ese mismo mes, los no muy buenos resultados en las legislativas de Francia y Reino Unido en junio de 2017, o los resultados negativos en Suecia (septiembre de este mismo 2018), o en Italia (marzo de 2018). Ciertamente, se podría decir que algunos de estos países nunca fueron especialmente propicios para los verdes, pero convendría recordar precisamente esa desigualdad de apoyo a lo largo de Europa cuando se quieran extraer titulares a partir de algunos resultados electorales.

En este sentido, el caso austriaco o el propio caso alemán podrían actuar como avisos para evitar conclusiones rápidas. Como muchos/as recordarán, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales austriacas de diciembre de 2016 un candidato verde compitiendo como independiente se enfrentó con éxito a un candidato del FPÖ tras quedar los candidatos socialdemócrata y democratacristiano eliminados en la primera vuelta. Un gran éxito frente a la derecha radical populista, sin duda. Pero, un año más tarde, en las elecciones legislativas austriacas, Die Grünen no solamente descendía sino que perdía la representación parlamentaria. Durante 2018, en las elecciones celebradas en los estados de Salzburgo, Baja Austria y Carinthia, los verdes veían sus apoyos reducidos, y en el último caso pasaban también a ser extraparlamentarios. El caso alemán es igualmente interesante, no solo porque en las legislativas de 2017 el resultado verde no fuera tan positivo como su evolución actual, tan poco tiempo después, sino porque en las elecciones regionales celebradas en ese mismo 2017 en Baja Sajonia, Renania del Norte-Westfalia, Sarre y Schleswig-Holstein, Die Grünen experimentó descensos electorales (siendo Sarre uno de los dos únicos Estados en los que el partido es actualmente extraparlamentario).

Como se decía en un anterior artículo en Treball (http://revistatreball.cat/voto-los-partidos-verdes-desde-la-gran-recesion-2008/), la evolución de los partidos verdes es compleja y heterogénea, y está sometida –como en todos los casos– a los determinantes habituales relacionados con la oferta política (partidos y programas) y la demanda política (preferencias y actitudes de la ciudadanía), en contextos definidos por marcos institucionales más o menos favorables y estructuras de oportunidades políticas más o menos prometedoras. Los verdes son una familia de partidos clave en la política europea y han mantenido ese papel incluso bajo circunstancias como las de la Gran Recesión de 2008, que creaban un contexto en absoluto sencillo para ellos. Han generado una coalición electoral de apoyo distintiva social y actitudinalmente que facilita cierta consolidación electoral. Pero su evolución y posible crecimiento dependen también de factores de tipo coyuntural y nacional, de la estrategia propia y de la estrategia y actuación de los grandes partidos de centro-izquierda y de centro-derecha, e igualmente de la estrategia de la izquierda radical, con la que compiten por algunos grupos de votantes y que en cierta medida es su equivalente funcional en algunos países.

Tómense los casos alemán, austriaco y sueco como ejemplos de la variedad de circunstancias dentro de la familia verde y de los múltiples factores que afectan a su evolución. En el caso alemán, Die Grünen, tras 35 años de cambios y crisis, en el contexto volátil y fluido del comportamiento electoral europeo, con propuestas políticas ambientalistas asumidas por los partidos centrales (aumentando así la relevancia de una cuestión política ‘propiedad’ de Die Grünen), con una diversificación programática notabilísima, con aperturas hacia el voto moderado muy significativas (que posibilitan coaliciones regionales de gobierno con la CDU o la disponibilidad a una coalición de gobierno nacional con la CDU tras las elecciones de 2017), y tras cuatro mandatos consecutivos de gobierno de la CDU, tres de ellos en coalición con el SPD, logran crecer sobre el desgaste de los grandes partidos centrales. En Austria, una organización dividida, con escisiones de distinto signo, compitiendo electoralmente con antiguos representantes públicos del propio partido, sufre una terrible derrota electoral. En Suecia, tras una coalición de gobierno con los socialdemócratas, los verdes experimentan la corrección electoral a la baja, que, por cierto, los propios verdes alemanes han experimentado ya en el pasado en circunstancias similares.

En definitiva, los verdes avanzan en un buen número de países en medio de una notable tendencia a la fragmentación de los sistemas de partidos europeos occidentales, de una notable volatilidad electoral y del desgaste electoral de los partidos de centro-derecha y centro-izquierda. Pero hablar hoy de una oleada de crecimiento de los verdes, sin más y dada la presente heterogeneidad de sus apoyos en el oeste de Europa, quizás sea una metáfora demasiado simplificadora de la realidad política europea.

Autor/Autora

Luis Ramiro

Professor de Ciència Política, UNED

Articles publicats : 2

Deixa el teu comentari

Scroll to top